miércoles, 14 de marzo de 2007

...Yaquiris Maquiris....


Cuando de un químico no es limpiado completamente de una superficie, este puede adherirse a ella y hacer muy difícil retirarlo después y a veces se hace imposible. Así pasa con los seres humanos.

Vivimos en un campo de tiro en el que las balas no hieren el cuerpo sino el alma. Cuando estas manchas se pegan en el corazón se hace muy difícil quitarlas y el proceso es doloroso.

Cuando pasamos por momentos difíciles pensamos que "olvidando", "cambiando" o "mejorando" las cosas podremos quedar limpios y tranquilos pero lo cierto es que estas son cosas que empeoran la herida ya que no hacen mas que cubrir por un periodo de tiempo corto. Luego al revisar nuestro interior nos damos cuenta de que la herida y "la mancha" se ha fortalecido, se ha hecho mas grande que antes y ha infectado aquello que creíamos la solución.

A través del tiempo me he dado cuenta que las situaciones difíciles se empeoran cuando se les da la oportunidad de permanecer allí; Logramos a veces que trasciendan, convirtiéndose en eternas...alimento eficaz a nuestras tristezas y nostalgias.

Todo cuanto nos sucede marca pautas y va definiendo lo que somos; no es en sí la experiencia....es la forma en la que la asimilamos.

Bla...Bla...Bla...yaquiris maquiris....y toda una amalgama de posibles "soluciones" cuando la única solución es NO DARLE TREGUA A LA HERIDA DE CRECER...atacar a tiempo, de inmediato a nuestras penas es la verdadera forma de enfrentarnos a nosotros mismos.

Dios ha decidido que mediante El, por El y para El son todas las cosas....si ya estas en el problema....ora y aprende...Dios es mas simple de lo que muchos creen.

1 comentarios:

Blogger Josué David ha dicho...

Que buen entry my friend. Solo la sangre de Cristo pude limpiar la mas terrible mancha. ALELUYA!

20 de marzo de 2007, 7:24  

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